Una de las estrategias de inversión populares es la inversión sectorial. Consiste en invertir en uno o varios sectores completos de la actividad humana. De esta manera, puede diversificar su dinero en lugar de enfocarse solo en ciertas empresas individuales y tener apenas unas pocas acciones en su cartera.
En el artículo le presentaremos los distintos sectores accionarios y, para darle una mejor visión general, también indicaremos los valores típicos de los indicadores bursátiles de cada uno. Así podrá decidir cuándo conviene comprar o vender una acción.
En cada sector enumeraremos indicadores específicos clave, que complementaremos con el indicador “clásico” y transversal de relación P/E (price-to-earning). Este indicador, considerando su nivel promedio, puede utilizarse prácticamente en todas las ramas individuales, o sectores.
Sector bancario
El sector bancario constituye, en esencia, la base de los mercados financieros mundiales. Ninguna empresa funcional podría operar sin financiamiento, y tampoco muchos de nosotros como inversionistas individuales. A este sector pertenecen principalmente los bancos, es decir, las instituciones de crédito. Con frecuencia existen en forma de grandes holdings, dentro de los cuales encontramos sus aseguradoras afiliadas.
En el sector bancario incluimos, por ejemplo, acciones estadounidenses como CitiGroup (C), Bank of America (BAC) o Visa (V). Entre las acciones europeas se encuentran, por ejemplo, Deutsche Bank (DB) o BNP Paribas SA (BNP).
En las compañías bancarias podemos seguir, por ejemplo, estos indicadores:
- Net Interest Income (NII), o ingresos netos por intereses, es decir, los ingresos netos totales que el banco obtiene mediante sus actividades comerciales. En particular, se trata de préstamos a otros clientes o instituciones.
- Total Deposits. Se trata de los depósitos totales mantenidos en un banco determinado. Este indicador incluye el dinero en cuentas bancarias y el dinero en depósitos a plazo. Cuanto más alto sea, generalmente mejor para el banco y, por lo tanto, también para el valor de la acción.
- Capital to Risk Assets Ratio (CRAR). Mediante este indicador, el inversionista puede conocer la relación entre el capital total del banco y su capital en riesgo. En esencia, permite saber qué tan riesgoso es el perfil de inversión del banco y cuánto le afectarían posibles pérdidas.
El valor de la relación P/E en los bancos suele ubicarse normalmente entre 6 y 12.
Las inversiones en el sector bancario pueden ofrecer dividendos y rendimientos estables, lo que puede resultar atractivo para los inversionistas que buscan ingresos periódicos. Por otro lado, una desventaja del sector bancario puede ser cierta vulnerabilidad y una sensibilidad potencialmente alta frente a la evolución de los ciclos económicos y los cambios en las tasas de interés.
Sector tecnológico
El sector tecnológico es uno de los más jóvenes entre los sectores estándar. Muchas de las empresas de este sector surgieron a finales de los años noventa. Sin embargo, hoy forman una parte importante de la cartera de muchos inversionistas, incluido el famoso Warren Buffett. La gran mayoría de las empresas tecnológicas proviene de Estados Unidos o, en algunos casos, de Asia.
En el sector tecnológico incluimos compañías como Meta (FB), Apple (AAPL), Microsoft (MSFT), Alphabet (GOOGL) o la asiática Alibaba Group (BABA).
En las empresas tecnológicas, observe especialmente:
- Gross Profit Margin, o margen bruto. Este indicador muestra qué tan bien logra una compañía generar un buen margen en sus productos y servicios.
- El número de usuarios, o clientes, se utiliza sobre todo en servicios de internet, redes sociales y similares. La regla es que, mientras más usuarios reales utilicen el servicio, mejor. Conviene comparar el número de usuarios entre empresas o servicios similares.
- Revenue growth, o crecimiento de ingresos. Especialmente en compañías jóvenes y prometedoras, el crecimiento suele ser considerable, al menos al inicio. Es importante filtrar este efecto. Cuanto más crecen los ingresos, más prometedora suele ser la compañía en términos generales.
En las compañías tecnológicas, la relación P/E suele ubicarse normalmente entre 20 y 30, aunque en algunas empresas incluso puede superar ese nivel. En tal caso, puede tratarse de acciones “sobrevaloradas”.
La ventaja de invertir en el sector tecnológico es el potencial de un alto crecimiento del precio de la acción gracias a innovaciones que pueden generar rendimientos atractivos. La desventaja es un mayor nivel de volatilidad y riesgo asociado con el rápido desarrollo, la inestabilidad del sector y la alta competencia.
Sector farmacéutico
Las empresas del sector farmacéutico producen desde vacunas y medicamentos comunes hasta suplementos alimenticios. El mercado se reparte entre varias grandes corporaciones farmacéuticas. Entre ellas se encuentran GlaxoSmithKline (GSK), Novartis (NVS) o Teva Pharmaceutical (TEVA).
Los indicadores clave en este sector son:
- Price to Sales Ratio, es decir, la relación entre el precio de la acción y las ventas.
- La cantidad de nuevos medicamentos, o patentes, de las compañías farmacéuticas. Esto muestra qué tan progresivas son las empresas del sector.
- El número de patentes propiedad de la compañía. Especialmente en Estados Unidos, la propiedad intelectual de las empresas farmacéuticas se considera un activo de gran valor.
Este sector suele tener una relación P/E entre 10 y 20.
De manera similar al sector bancario, invertir en acciones farmacéuticas también puede ser una fuente estable de ingresos. La demanda de medicamentos suele mantenerse estable incluso durante crisis económicas. Por el contrario, una posible desventaja es el temor de las compañías a los altos costos de investigación y desarrollo de nuevos medicamentos, si estas actividades no reciben subsidios del Estado.
Sector industrial
A este sector pertenecen las compañías que extraen materias primas como minerales de metales industriales o preciosos, o materias primas como petróleo o gas natural. Además, el sector incluye empresas especializadas en la fabricación de productos específicos, por ejemplo envases, a partir de materiales en bruto.
Ejemplos de estas empresas son el conglomerado General Electric (GE) o el fabricante 3M (MMM).
En el sector industrial conviene observar:
- La participación de mercado de la compañía. Este indicador nos dice qué tan importante es la empresa dentro de su industria.
- También vale la pena seguir el índice estadounidense ISM manufacturing. Este incluye muchos indicadores, entre ellos empleo, volumen de producción y pedidos, entre otros. El índice sugiere hacia dónde podrían dirigirse las acciones industriales. En general, nuevamente se cumple que cuanto más alto sea el valor de este índice, mejor le va al sector.
La relación P/E habitual en este sector suele ubicarse entre 10 y 20.
La ventaja que potencialmente ofrecen las inversiones en acciones industriales es la posibilidad de ganar con la expansión industrial global. Si las economías asiáticas siguen creciendo, es muy probable que también demanden materias primas y energía. Y lo contrario también aplica: el sector industrial depende, hasta cierto punto, de las fluctuaciones cíclicas del mercado. Si a la economía local no le va bien, es decir, en este caso especialmente al mercado estadounidense, tampoco puede esperarse crecimiento en el sector industrial.
Comparación de sectores
Cada sector tiene sus particularidades. Las diferencias se reflejan, por ejemplo, en el beneficio potencial por acción o en la caída durante una crisis.
Sector bancario
Actualmente, los bancos están regulados de forma muy estricta. En respuesta a la crisis económica de 2008, los Estados limitaron de manera significativa a quiénes y bajo qué condiciones pueden prestar los bancos. Junto con la situación actual, en la que la mayoría de los bancos centrales, incluidos el BCE o la Reserva Federal de Estados Unidos, mantienen las tasas de interés en cero, o muy cerca de cero, las entidades bancarias deben buscar nuevas formas de generar ganancias.
En general, se trata de marcas consolidadas que ya han sobrevivido a muchas crisis financieras. Sin embargo, en tiempos de crisis, el inversionista debe contar con una fuerte caída del precio de la acción. También puede haber limitaciones, o incluso cancelaciones, en el pago de dividendos durante los años de crisis. La buena noticia es que los bancos se consideran “too big to fail”. Por lo tanto, incluso en caso de quiebra, los gobiernos prefieren rescatarlos antes que poner en riesgo al resto de la economía.
Sector tecnológico
En los últimos años, empresas tecnológicas como Apple o Amazon han experimentado un crecimiento aparentemente interminable. Este sector fue, por mucho, el que más creció durante el periodo de auge económico. Podemos especular si esto se debe a que hoy las acciones tecnológicas son “cool” o a que realmente están ganando valor gracias a las nuevas tecnologías y servicios que ofrecen.
La desventaja de este sector es que muchas empresas no sobreviven la transición de la etapa de startup a la etapa de compañía consolidada. Por otro lado, según sus críticos, las acciones de las mayores compañías tecnológicas están actualmente sobrevaloradas. En términos generales, las acciones de este sector están “a tono con la época” y suelen comportarse de acuerdo con el ciclo económico actual.
Sector farmacéutico
La humanidad necesita medicamentos. Las empresas farmacéuticas suelen ser compañías estables, cuyas acciones no están sujetas a grandes fluctuaciones, salvo en crisis que afectan a todos. Si usted tiene interés en operar acciones activamente, este sector no es ideal para usted. Más bien conviene encontrar una acción estable que pague dividendos y mantenerla a largo plazo.
También pueden surgir problemas cuando una empresa de este sector enfrenta demandas judiciales. Especialmente en Estados Unidos, las sumas que pueden obtener los pacientes en juicios son enormes. Para una corporación, esto representa un gasto elevado no deseado que afecta sus resultados. Por el contrario, si una compañía farmacéutica adquiere o desarrolla por sí misma un medicamento útil, sus acciones pueden vivir un periodo excelente. Sin embargo, muchas empresas farmacéuticas llevan hoy mucho tiempo estancadas.
Sector industrial
Como ya se mencionó, además de sectores “clásicos” como la energía o la industria pesada, este sector también incluye la aviación. Por lo tanto, se trata de un sector muy diverso. El inversionista debe considerar las circunstancias de cada acción específica.
En general, el sector industrial crece junto con la economía, porque las empresas producen más y aumentan los pedidos a sus proveedores. Muchas compañías de esta industria son empresas muy antiguas, pero no logran seguir el ritmo de las tendencias actuales y el precio de sus acciones cae a largo plazo. Como ejemplo puede mencionarse General Electric, una compañía fundada en 1892, cuyas acciones se encuentran actualmente casi en mínimos. Las acciones del sector industrial son muy sensibles a las recesiones y crisis económicas.
Diversificación – reducción de riesgos
Todo inversionista debe tener presente que no conviene colocar todo el capital destinado a la inversión en una sola acción ni en un único sector accionario. La diversificación demuestra ser una herramienta adecuada siempre con el paso del tiempo. La diversificación reduce el riesgo de perder una mayor cantidad de dinero y, por el contrario, ayuda a lograr un crecimiento más estable de la cartera.
