En ellas encuentra una oportunidad de crecimiento. También se habla del valor intrínseco de las acciones, es decir, del valor intrínseco de la empresa cotizada, o en inglés, el llamado “Intrinsic Value”.
Se utilizan distintas métricas. El valor real se determina mediante una combinación de indicadores como el desempeño financiero de la empresa, los ingresos, el flujo de efectivo o las ganancias. Además, también se consideran el modelo de negocio, el mercado objetivo y las ventajas competitivas. Veamos con más detalle cada uno de los indicadores contables.
Fundadores de la inversión en valor
Se considera que los fundadores de la inversión en valor, en inglés “Value Investing”, fueron dos profesores de economía, Benjamin Graham y David Dodd. El libro más famoso de Graham, The Intelligent Investor, sigue vendiéndose muy bien hasta hoy. Entre los alumnos y seguidores de Graham también se encuentra el exitoso inversionista Warren Buffett, quien construyó desde cero su empresa Berkshire Hathaway, que todavía dirige. Este inversionista de más de 90 años demuestra en gran medida que, a largo plazo, se trata de una forma adecuada y rentable de invertir.
La regla de un tercio
Para empezar, presentaremos una regla básica directamente de Benjamin Graham. El fundador de la teoría señala que una oportunidad de compra aparece cuando una acción está subvaluada al menos en un tercio.
Indicador P/B (Price-to-book)
Se trata de la relación entre el precio de la acción (price) y el valor contable de la acción (book). Dicho de otro modo, es el múltiplo del capital de la empresa que el inversionista compra dentro del precio de la acción. Se mide principalmente el valor de los activos. Si el precio de la acción es inferior al valor de los activos, las acciones están subvaluadas, siempre que la empresa no se encuentre en dificultades financieras.
Indicador P/E (Price-to-earnings)
A veces se denomina en inglés P/E ratio. Es la relación entre el precio y las ganancias de la empresa. Este indicador muestra los rendimientos, es decir, si el precio de la acción refleja realmente el dinero que la empresa ha logrado ganar. La relación P/E suele variar mucho según el tipo de acción, por ejemplo, si se trata de una empresa tecnológica o de un banco. Es necesario vigilar las recomendaciones actuales sobre el nivel del P/E, que por lo general son publicadas por asesores de inversión certificados o por bancos.
Flujo de efectivo libre
Es el efectivo que la empresa genera a partir de los ingresos de sus operaciones comerciales después de deducir los costos. Ese efectivo queda después de pagar todos los gastos, incluidos los costos operativos y las grandes compras, es decir, los gastos de capital.
Normalmente, en el caso de los conglomerados industriales se compran máquinas para la producción o, por ejemplo, patentes en el caso de los gigantes tecnológicos. En términos generales, si una empresa genera flujo de efectivo libre, le queda dinero para invertir en el futuro del negocio, puede pagar sus deudas sin problemas, se pagan dividendos y la empresa prospera.
No comprar acciones sobrevaloradas
Cerramos la explicación detallada de cada regla con una recomendación general. La inversión en valor se basa en que el inversionista no compre acciones “caras” ni mucho menos “sobrevaloradas”. Por atractivas que parezcan las principales acciones tecnológicas actuales, como Tesla o Apple, no superarían la mayoría de los criterios y, por lo tanto, Graham seguramente no las compraría.
Queda a criterio de cada inversionista si prefiere el crecimiento gradual de una cartera de valor o si prioriza las acciones más dinámicas de las últimas dos décadas.
Cómo detectar acciones subvaluadas: comparación de indicadores
Puede detectar acciones subvaluadas utilizando los indicadores que ya mencionamos anteriormente en este artículo, por ejemplo, indicadores como P/E, P/B, entre otros.
Compare los indicadores por sector
Lo fundamental es que cada sector tiene valores habituales o promedio distintos para un indicador determinado. Esto significa que cierto indicador puede tener, por ejemplo, un nivel habitual o promedio completamente diferente en la banca que en la industria farmacéutica.
Nivel habitual del indicador P/E
A continuación presentamos una lista de los sectores en los que se dividen habitualmente las empresas que cotizan en bolsa, junto con el valor del indicador P/E. Si una empresa se mantiene durante mucho tiempo por debajo del límite indicado, en combinación con otros indicadores, puede tratarse de una buena compra.
- Tecnología y TI: Las empresas tecnológicas suelen tener un indicador P/E más alto, que puede alcanzar 20 o más. Ejemplos de empresas: Apple, Alphabet (Google).
- Sector financiero: Los bancos y las instituciones financieras pueden tener un P/E más bajo, típicamente en el rango de 10 a 15. Ejemplos: JPMorgan Chase & Co (JPM), Bank of America (BAC).
- Atención médica: Las empresas del sector de atención médica pueden tener un P/E de alrededor de 15 a 20. Ejemplo: UnitedHealth Group Incorporated (UNH).
- Energía: Las empresas energéticas, especialmente aquellas enfocadas en combustibles fósiles, pueden tener un indicador P/E más bajo, a menudo por debajo de 10. Ejemplo: ExxonMobil (XOM).
- Bienes de consumo: Las empresas de este sector pueden tener un P/E en el rango de 10 a 20. Ejemplos: Procter & Gamble Company (PG), Coca-Cola (KO).
Nivel habitual del indicador P/B
Ahora presentamos también una lista para el indicador P/B (Price-to-book). De nuevo, una empresa puede ser adecuada para comprar si se vende por debajo del nivel habitual del indicador P/B. Sin embargo, este no debería ser el único motivo para comprar una acción determinada.
- Tecnología y TI: Las empresas tecnológicas suelen tener un P/B más alto, que puede alcanzar valores entre 5 y 10, e incluso más en casos específicos.
- Sector financiero: Los bancos y las instituciones financieras suelen tener un P/B en el rango de 1 a 2.
- Atención médica: Las empresas del sector de atención médica suelen tener con mayor frecuencia un P/B de alrededor de 2 a 4.
- Energía: Las empresas energéticas suelen tener un indicador P/B de alrededor de 1 a 2, lo que refleja el valor de sus activos físicos.
- Bienes de consumo: El sector de bienes de consumo suele tener un indicador P/B en el rango de 2 a 4.
Busque empresas de calidad de las que no se habla
Otra forma de detectar acciones subvaluadas es observar la parte del mercado accionario que queda fuera del foco principal de los medios. Los medios suelen dar prioridad a las noticias sobre empresas populares, por ejemplo, Apple, Microsoft y otras. Esto significa que las empresas menos conocidas o, en general, más pequeñas pueden pasar desapercibidas y, por lo tanto, quedar sin el interés sostenido de los inversionistas que podría impulsar el precio de sus acciones.
Por eso, los inversionistas deberían buscar información sobre empresas que no atraen tanta atención mediática. ¿Por dónde empezar? Por ejemplo, los inversionistas pueden buscar en la lista de empresas del índice estadounidense S&P 500 y enfocarse dentro de ella precisamente en las compañías menos conocidas en los medios.
Sin embargo, no olvide que su investigación debería incluir, por ejemplo, los informes financieros de las empresas, sus estados financieros o análisis de expertos. No conviene basarse únicamente en que no se hable de una empresa en los medios. La empresa también debe parecer adecuada para comprar según otros indicadores.
Críticas a la inversión en valor
También existen críticos de toda esta teoría. Desde la última crisis de 2007 y 2008, los títulos de valor han quedado bastante rezagados frente al mercado accionario estadounidense, impulsado al alza principalmente por determinadas acciones de crecimiento. La diferencia más evidente se observa en el llamado grupo FAANG, es decir, Facebook, Apple, Amazon, Netflix y Google, hoy Alphabet. Estas acciones tienen un peso relativamente alto en los índices, por lo que elevan el mercado en su conjunto.
Los inversionistas que defienden el enfoque de valor suelen decir que el aumento repentino y muy fuerte de los precios de las acciones de crecimiento no es sostenible a largo plazo. Desde una perspectiva histórica, por ejemplo, si se observa el siglo XX, tienen razón. La situación cambió aproximadamente desde 1995. Probablemente se deba al rápido auge de las acciones tecnológicas. Algunas empresas tecnológicas, cuya capitalización bursátil alcanza dimensiones gigantescas, no titubearon ni siquiera después del estallido de la burbuja tecnológica en 2001, y tampoco las tomó por sorpresa la crisis de 2008.
Por otro lado, un inversionista no debería pasar toda la vida esperando una gran oportunidad que quizá nunca llegue. La mayoría de los asesores e inversionistas coincide en que invertir es un asunto de largo plazo y que cada persona debería construir gradualmente su cartera. Como se ha visto este año, a veces no conviene demorar las compras para que no se le escape el tren, en sentido figurado. Algunos inversionistas llevan desde la crisis de 2008 esperando en vano una caída realmente grande de las acciones.
